miércoles, 12 de septiembre de 2007

CINCO MUJERES USANDO EL MISMO VESTIDO

Larga. Jiji. Pero igual me entretuve. Me dieron ganas de irme a la playa con mi amigas, hablar huevadas, curarnos, bailar en sostenes... no sé. Mintras veía la obra me acordaba de ellas y las extrañaba.
Pero teatralmente, la dirección de Willy Semler es muy fome. Esa onda realista de la Universidad Católica cansa. Ese escenario que es un dormitorio, en donde está la cama, con su cubrecama, el cojín, el tocador, lo cajones llenos de cosas. A veces elementos inútiles que ni se usan ni nos dicen nada. No se para qué están. Bueno, ese es su estilo, pero me parece muy fome. Las actrices jugaban, son buenas, pero la dirección limitaba la puesta en escena.
En la parte en que giraban y había un cambio de luces, nada más, solo giraban. Y esos vestidos ponposos que flotaban a otro ritmo con el resto de espacio. Ese espacio de los giros, que era un pasar del tiempo, un recuerdo; podría haber sido más teatral, más jugado, los movimientos, luces.
y derepente se apagó la luz como un minuto. Yo me dije "aquí se viene cambio de escenografía y giro de la obra", pero no había cambiado nada. No entendí.
De repente me sentí viendo una teleserie.
Willy Semler, a pesar de los años que tiene, no se arriesga a experimentar teatralmente, me gustaría que lo hiciera. o no sé, en realidad me da lo mismo.
En todo caso, es un trabajo bonito...
¡Pero esos nombres¡ todos los nombres de los personajes son gringos o no se qué, terrible. Era una obra medio chilenizada, pero gringa inglesa, ufff. Eso me causó risa y me alejaba de creerme el cuento.
Igual lo pasé bien y esta es una humilde opinión desde mis gustos personales.
¡que ignorante¡

LOVE

Un escenario bonito y producido, onda cabaretera, un palo al medio para las fantasías eróticas de poder contorsionarse y deslizarse suavemente por él.
Pero, aunque no es un gran argumento, no entiendo porqué ese era el espacio escénico, qué tenía que ver. No me quedó claro.
Había fragmentos del texto que me identificaban, que me hacían pensar "sí, yo también pienso esas tonteras, no soy la única estúpida", esos textos que te hacen sentir algo especial, una conexión con los otros seres humanos, no sé, algo. Pero no alcanzaba a sentirlo totalmente porque parecía que todo era broma, hasta me sentía estúpida por sentirme así. Se usó el recurso burlesco todo el rato, me reí bastante, pero me alejé de la magia que podría haber sentido.
No sé, como que hubiesen tenido miedo de hablar en serio. Está muy bueno el recurso, pero abusar de él lo vuelve sin sentido.
Me reí bastante. sí.
Y de José Luis Perales, mejor no hablar.